Desde 2016

Diez años cuidando la misma brasa

Nicolás Millán empezó en Alerce, Puerto Montt, con una parrilla prestada, un saco de carbón y treinta medallones. Se vendieron en una hora. Al día siguiente hizo sesenta y también se acabaron.

Hoy somos un equipo de 34 personas en tres locales, y seguimos midiendo el éxito igual que el primer día: por la cara del cliente en el primer mordisco.

El fundador de Fuego Sureño trabajando en la parrilla al atardecer

Lo que no transamos

Carbón de espino

Nada de planchas eléctricas: brasa viva que sella la carne y deja ese humo que se queda pegado en la memoria.

Carne del día

Molemos a diario cortes de asiento y tapapecho. Cero congelado, cero relleno.

Proveedores del sur

Queso mantecoso de Osorno, merkén de Temuco y pan amasado por panaderías del barrio.

Llama de Fuego Sureño

Nuestro sello: la llama

La llama del arco nos acompaña desde el primer día: cuando la veas en un local o en una bolsa, alguien está cuidando tu pedido en la cocina.

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